Plantas exóticas y frutas del paraíso

Para tener una idea de lo que significó para los europeos el nuevo mundo que estaban explorando hay que leer a los llamados Cronistas de Indias. Veamos algunos ejemplos. 

La coca

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En sus narraciones muestran el asombro porque los aborígenes mascaban hojas de coca y siempre tenían sus mochilas llenas de hojas y un poporo o calabazo donde ponían la cal para masticar con la coca. Sobre este aspecto está el siguiente relato de Pedro Cieza de León:

Por todas las partes de las Indias que yo he andado he notado que los indios naturales muestran gran deleitación en traer en las bocas raíces, ramos o hierbas. Y así, en la comarca de la ciudad de Antiocha algunos usan traer de una coca menuda, y en las provincias de Arma, de otras hierbas; en las de Quimbaya y Ancerma, de unos árboles medianos, tiernos y que siempre están muy verdes (Cieza, 1947: 440).

El tabaco

El tabaco tenía varios usos. Los médicos usaban el humo para curar a los enfermos. El tabaco en polvo se mezclaba con la chicha para potenciar su efecto embriagante y en rama se usaba para masticarlo, en una especie de mambeo. Se acostumbraba también el tabaco líquido, ambil, para beber, pero en pocas cantidades. Simón se refiere al tabaco y a sus virtudes del siguiente modo:

No dudo sino que es yerba medicinal aplicada en ocasiones, así tomada en humo como en polvo y como en todo, porque de estas tres maneras la he visto tomar al ambir, y llamado el lado que es cierta masa hecha de la hoja y zumo del mismo tabaco, cocido con algunos polvos de furac, que es cierto salitre que se saca en una lagunilla cerca de la ciudad de Mérida en este Nuevo Reino. El, tomado en polvo lo tengo por más medicinal, tomándolo siempre con modo. Y así se vende tan caro en la ciudad de Santafé, en especial el que traen de la de Tunja… Hácese esto de lo que se cría en un pueblo de indios llamado Samacá; y otro en lo que llaman La Laguna, a espaldas de esta ciudad. Es un tabaquillo bajo, amarillejo, pero admirable para molido y no para en humo (Simón, 1981, T. VI: 20).

La chicha de maíz

Bodega de bebida peregrina
De maíz y de piñas singulares
                         (Castellanos)

Estas comunidades que tuvieron como base de su desarrollo la cultura del maíz, elaboraban la chicha, bebida embriagante, para acompañar las fiestas, el ritual de las curaciones y las ceremonias religiosas. La bebida se consumía en toda América y para elaborarla se masticaban algunos granos de maíz que se agregaban a la masa, o granos triturados, para acelerar la fermentación. Al respecto escribió el padre Joseph de Acosta, que

Otro modo de hacer el azua o chicha es mascando el maíz y haciendo levadura de lo que así se masca, y después cocido; y aun es opinión de indios que, para hacer buena levadura, se ha de mascar por viejas podridas, que aun oírlo pone asco, y ellos no lo tienen de beber aquel vino (Patiño, 1993: 113).

Como era costumbre en la provincia de Anserma se bebía chicha en grandes cantidades. Robledo lo explica con algún asombro:

La mayor felicidad de estos señores es vicio de beber, y en esto ocupan siempre, porque estas mujeres que consigo traen, las que son de servicio, todas vienen cargadas de vasijas de vino, al cual llaman chicha; hácese de maíz y con infusiones que ellos hacen, y cuando quieren emborracharse, hacen la fuerte con ciertas yerbas que ellos echan, que se llama tabaque. El comer dellos es poco, porque nunca dejan de tener la tasa en la mano; cuando ellos hacen alguna fiesta, es juntarse en la casa del señor muchos caciques e muchos hombres principales a beber e bailar, e allí cantan y hacen otras mañas de fiesta, que les dura tres y cuatro días y noches, porque como la noche les tome en la fiesta, no se van a echar ni se quitan della sino borrachos e haciendo visajes; e cuando salen della, vánse contra otros, los más cercanos a ellos, aunque sean sus amigos, e ansí mismo los otros vienen para ellos, que también vienen de la misma suerte, y pelean y se matan muchos unos con otros, y desta manera pasan su fiesta (Robledo, 2007: 23).

Y Simón, con una gran exageración, anota que los carrapas no eran grandes comedores “pero en el beber se enmendaban, por ser ordinario el que bebe mucho comer poco. Era esto tan ordinario y enviciado en ellos, que en teniendo la totuma con la chicha en las manos, bebían, cantaban, danzaban y orinaban, todo junto, que era su mayor fiesta” (Simón, 2007: 91)

Fuentes

  • Cieza de León, Pedro (1947). Historiadores Primitivos de Indias. Biblioteca de Autores Españoles, Madrid.
  • Simón, Pedro (1981). Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales, tomo VI. Biblioteca Popular, Bogotá.
  • Patiño, Víctor Manuel (1993). Historia de la cultura material en la América Equinoccial. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá.
  • Robledo, Jorge (2007). Descripción de los pueblos de la provincia de Anserma. Caldas en las crónicas de Indias. Manigraf, Manizales

Para tener información completa escuchar audio bajo la primera imagen

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