Don Arturo Zapata. El mayor editor de libros desde la provincia

Hasta 1940 se decía que por Manizales pasaba el “Meridiano Cultural de Colombia”, entre otras razones, porque allí funcionaba la “Casa Editorial de Arturo Zapata”, una empresa ubicada en una ciudad de provincia que producía un libro cada mes; eran obras de caldenses y colombianos elegidas por el editor con el criterio de hacer cultura para la comarca y la nación.

Hay que tener en cuenta que Manizales se divide en antes y después del incendio de julio de 1925. Antes era un pueblo pequeño, de bahareque, de arrieros y campesinos. La vida pasaba lentamente, en las casas de los ricos había pianolas, se hacían tertulias o veladas que incluían el canto y la declamación, pero la verdadera pasión era la charla, la conversación como recreación del espíritu. Llegaban libros de Europa y la élite leía en francés. Había una colonia alemana y otra italiana integradas por personas que se dedicaban fundamentalmente al comercio.

Después del incendio el pueblo se fue transformando apresuradamente en ciudad. Se vivía en función de la reconstrucción, levantar la ciudad en cemento armado para que no se volviera a quemar. Llegaron ingenieros, arquitectos y artistas de muchos lugares de Colombia, de Estados Unidos y de Europa, pero, también importaron artículos de lujo de París y de Londres. En este contexto se creó el ambiente para la publicación de periódicos, revistas y libros.

El editor Arturo Zapata

Era hijo de Marceliano Zapata un tipógrafo que llegó de Medellín para operar las máquinas del diario Renacimiento, fundado en 1914 por don Justiniano Macía. En este periódico empezó Arturo Zapata su carrera en el mundo de las imprentas, se inició desde abajo, no por los linotipos sino por los chibaletes, poniendo con los dedos una después de la otra todas las letras del periódico. Sin embargo, llegó hasta el cargo de administrador, pero el diario lo cerraron en 1923 cuando don Justiniano trasladó todas las máquinas y equipos a Bogotá.

En este punto don Arturo fundó con Eudoro Galarza Ossa La Voz de Caldas, en 1926, que se imprimía en la imprenta Blanco y Negro de don Mario Camargo; era un diario de intereses generales. Al poco tiempo importaron una imprenta completa con fotograbado, que en esa época era una novedad. Pero la sociedad se disolvió cuando Eudoro Galarza resolvió comprometer el periódico en el debate político.

Con la parte que le correspondió de la partición fundó la Revista Cervantes; el primer número salió en abril de 1929 con una presentación de Aquilino Villegas donde anotó lo siguiente

Bajo la prestigiosa advocación del príncipe de los ingenios la casa editorial “Cervantes”, en colaboración con cuatro empresas industriales y comerciales inicia hoy la publicación de esta Revista, cuyos productos serán destinados en su totalidad a la obra de la Catedral […]

Alberto Arango Uribe y José Manuel Cardona enriquecieron la revista con preciosas ilustraciones; por aquí desfilaron los mejores escritores y poetas. Esta publicación fue todo un éxito editorial y don Arturo se llenó de gloria; sobre esta etapa escribió

La revista la trasladé a Bogotá convencido de que conquistaría, primero el país y luego el continente. Rafael Maya decidió acompañarme como segundo director y luego de lucha y avatares murió la revista, como dijo algún gracioso, por enfermedad de la circulación, es decir me quebré comercialmente y regresé a Manizales a trabajar en mi oficio como empleado, pero a preparar mi desquite, a reanudar mis sueños.

De Cervantes se publicaron 22 números en Manizales y cinco en Bogotá. El proyecto murió, pero surgió otro con más fuerza y largo aliento.

Casa Editorial y Talleres Gráficos Arturo Zapata

De regreso a Manizales dijo en una entrevista con Fernando Londoño Londoño, publicada en el diario La Patria (marzo 7, 1981)

Fue en 1933 frente al Olympia, allí puse la Editorial. La plata se me fue prácticamente en la decoración. No tenía taller, solo una mesa, dos asientos, una máquina de escribir y un presuntuoso biombo chino. Pero detrás estaba mi voluntad. La impresión era trabajo comercial pagado a la Imprenta Departamental y la Edición llevaba mi nombre y se hacía bajo mi responsabilidad, yo no era un tipógrafo sino un editor. El primer libro editado fue 180 días en el frente de Arturo Arango Uribe.

El libro tiene la siguiente nota: se acabó de imprimir este libro el 20 de julio de 1933, en la Tipografía Cervantes, Manizales-Colombia. Tiene sello: Arturo Zapata Editor.

En la última página está la siguiente propaganda: 60 “Minutos”. Libro de crónicas de Tomás Calderón (Mauricio).

Estará en librerías en los últimos días del presente mes (agosto de 1933). Encargue su ejemplar. Valor $1°°. NOTA: se ruega a los agentes y libreros ordenar sus pedidos al Editor: Arturo Zapata- Manizales.

Un año después, en 1934, don Arturo había comprado equipos y la propaganda en sus libros decía: Casa Editorial y Talleres Gráficos Arturo Zapata – Manizales Colombia. Desde esa época empezó a funcionar la famosa tertulia de la Editorial Zapata porque según sus propias palabras sin tertulia no hay librería, ni editorial porque el grupo de amigos es la parte viva de esos sitios donde nacen o se venden los libros.

El primero que llegó a la tertulia fue un joven Juez de Circuito, cultivador de laureles para coronar todas las reinas, era Fernando Londoño. El segundo que apareció venía de la guerra con el Perú, Arturo Arango Uribe; el tercero Gonzalo Uribe Mejía, que firmaba con el pseudónimo de Luis Yagarí. También arrimó Tomás Calderón, cronista de La Patria; luego se asomó Luis Donoso, después Jaime Robledo Uribe y Antonio Álvarez Restrepo. Silvio Villegas llegó con un prestigio nacional inmenso y lo acompañó Bernardo Arias Trujillo, alma atormentada y hermosa, el más delicado caballero y el más cortés de los amigos. Otros contertulios eran Gilberto Alzate Avendaño, Alfonso González, Rafael Arango Villegas, el artista Alberto Arango Uribe, Francisco Jaramillo Montoya y de vez en cuando aparecía por allí Edgardo Salazar Santacoloma. Todos eran amigos cercanos que compartían algo de bohemia, tomaban licor pero en los niveles de dignidad y buen gusto.

Fuentes:

  • Diario La Patria
  • Hoyos, Pedro Felipe (2016). Un importante capítulo de la historia del libro en Colombia: Arturo Zapata.

Para tener información completa escuchar audio bajo la primera imagen

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