
Este evento nació en octubre de 1968, en la rectoría del doctor Ernesto Gutiérrez Arango, gracias a Emilio Echeverri, a Ariel Betancur y a Hernando Yepes Arcila, entre otros. Este último le vendió la idea al rector y a Jaime Sanín. Era un proyecto difícil porque el teatro era una expresión de la izquierda universitaria.
Hay unos antecedentes para entender por qué Manizales se convirtió en el faro del teatro en América. Se dice que el arte escénico apareció en la ciudad hacia 1879, en la casa del empresario Liborio Gutiérrez Echeverri. En 1900 se empezó la construcción del Teatro Escorial, que era muy cómodo porque tenía varios corredores que servían de palcos, pero el edificio por fuera no parecía un teatro sino una casa de tres pisos. En 1909 llegó la compañía de zarzuela Recalde, con una magnífica orquesta; el cronista Luis Londoño reseña la intervención en este teatro, de Emilio Murillo, compositor de pasillos y bambucos, quien llegó en compañía del malogrado poeta Julio Flórez. En 1914 el empresario de teatros Leonidas Naranjo arrendó tres casas y las modificó para convertirlas en un local para espectáculos públicos; el local fue bautizado con el nombre de Salón Olympia.
El 4 de octubre de 1928 varios empresarios se asociaron para construir un hermoso teatro que se convirtiera en el mejor escenario para la cultura del departamento. La junta directiva estaba integrada por Santiago Vélez, Mario Camargo, Pedro Uribe Mejía, Guillermo Gutiérrez Vélez, Alfonso Jaramillo y Eliseo Medina. El gerente era Enrique Gómez Latorre y se terminó de levantar en abril de 1930; se bautizó con el nombre de Teatro Gran Olympia.
Luego llegó la construcción del teatro Los Fundadores; la idea se planteó en 1958, cuando la junta directiva de la Beneficencia de Manizales quería invertir sus reservas en una obra rentable. El alcalde de Manizales, don Pedro Uribe Mejía, apoyó la propuesta y el señor Fabio Henao Londoño, gerente de la Lotería de Manizales, propuso construir un teatro que sirviera también para proyectar películas, en una época cuando la televisión todavía no les había hecho daño a las salas de cine. El teatro se inauguró los días 22 y 31 de octubre de 1965. Era un edificio espectacular con casi 1.300 butacas, 66 reflectores, un escenario giratorio, fosos móviles, escenario de ensayos, salones de exposiciones y conferencias.
Nacimiento del Festival de Teatro
Los inicios los cuenta Augusto León Restrepo del siguiente modo:
Unos años después, Carlos Ariel Betancur fue nombrado Administrador del Teatro. Y se ideó la locura del Festival de Teatro. Nos llamó a Hernando Yepes, Emilio Echeverri, Lucía Corrales, José Fernando Corredor, Beatriz Zuluaga, Ernesto Jaramillo, Rodrigo Ramírez Cardona y a mí para decirnos que había que hacer algo con el teatro, para que no se redujera a presentar a los Chaparrines o a Montecristo. Y que conste que no tengo nada personal contra estos humoristas, con quienes tanto me he divertido. Pero Betancur venía de Argentina y sabía de la existencia de grupos de teatro universitario. Y le contó a Hernando Yepes, quien era secretario de la Universidad de Caldas. Y Yepes le pasó la onda a Ernesto Gutiérrez. Y Gutiérrez a Jaime Sanín Echeverri de la Asociación Colombiana de Universidades. Y se nombró la Junta con Rafael Henao Toro, Enrique Mejía, Hernando Yepes Arcila, Rodrigo Ramírez Cardona, Carlos Ariel Betancur y Emilio Echeverri Mejía como primer director. Y nació el festival como racional utilización del Fundadores. (Restrepo, Augusto León. En: Teatro fundadores 30 años)
La idea fue madurando y se cristalizó en 1968, en el ambiente de la revolución cultural de este año. En el mes de mayo Francia se paralizó; en el barrio Latino de París se alzaron las barricadas bajo la dirección de los estudiantes universitarios que pedían una nueva sociedad. Hizo su aparición la nueva izquierda y la idealización de la revolución se trasladó al tercer mundo; la guerra de Vietnam y la Revolución Cubana continuaron la ilusión de mayo de 1968, con los símbolos de Ho Chi Min y del “Che Guevara”. De aquí surgió una generación cuestionadora que no tragaba entero, se rompieron los paradigmas y la canción protesta mostraba el protagonismo de los jóvenes. Este fue el ambiente para el Festival de Teatro. Todo esto le gustaba al doctor Ernesto Gutiérrez, quien consiguió la colaboración de su amigo el presidente Carlos Lleras Restrepo y el respaldo de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN). Con este apoyo se creó la corporación “Festival Latinoamericano de Teatro Universitario”, de la cual hacían parte el Instituto Colombiano de Cultura, el ICFES, el Ministerio de Relaciones Exteriores, La Universidad de Caldas y la Cámara de Comercio de Manizales.
El Festival se realizó entre los días 4 y 12 de octubre de 1968, bajo la dirección administrativa y ejecutiva del doctor Emilio Echeverri Mejía, director de la Cámara de Comercio. El objetivo era muy claro: promover el desarrollo de la actividad teatral como medio de expresión estética de la juventud del continente y como instrumento de integración cultural latinoamericana. Para esta primera convocatoria llegaron grupos universitarios de ocho países y se contó con la presencia del chileno Pablo Neruda y del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, de Guatemala. Ambos arribaron como jurados del Festival. Neruda fue invitado al Teatro Los Fundadores para leer sus poemas, pero se presentaron más de cinco mil espectadores y, como no había cupo para tanta gente, los estudiantes rompieron los vidrios del lobby principal, porque la puerta estaba cerrada por el lleno total del recinto. Después del recital, Neruda era noticia, en las librerías se agotaron los libros del poeta; se paseó por toda la ciudad, recorrió tiendas y graneros hasta culminar en el alto de Chipre, donde se recreó con los paisajes; por último, visitó el sector de Arenales, dedicó poemas a las prostitutas y disfrutó el tango y el lunfardo. Durante cinco días el público y los teatreros se volcaron a los escenarios; el primer premio se le otorgó al grupo de teatro Teusaca de la Universidad Santiago de Cali, por la obra Guárdese bien cerrado en lugar seco y fresco, de Terry Megan.
Como siempre, es muy agradable y enriquecedor escuchar al Maestro Albeiro.
Me gustaMe gusta
Ya de aquella época no queda nada del festival de teatro. Ahora es una muestra teatral lánguida sin grupos de renombre internacional.. De asístencias escasas de público.. En las diferentes salas.. Se acabó la mística el encanto las calles y parques llenos de gente en los desfiles y teatro callejero. Ya se envejeció el festival como sus dirigentes. Se requiere con urgencia una renovación total de la organización para volver a la dinámica qué nos enmarcó a los caldenses como el meridiano cultural de Colombia.
Me gustaMe gusta