
El buey es un toro castrado que se deja engordar para convertirlo en animal de carga o para el arado. Los empresarios que se dedicaron a la ganadería en el sur de Antioquia, desde Aguadas hasta Manizales, formaron haciendas con el ganado blanco orejinegro por la capacidad de adaptación y resistencia a las enfermedades; era llamado también criollo o antioqueño y fue el compañero inseparable de los colonos por su triple condición de aportar carne, leche y prestar servicio de carga. Se adaptaba muy bien a las tierras empinadas de las regiones templadas por ser un animal pequeño, delgado, con pelo muy blanco pero las orejas negras; además, ofrecía inmunidad a los ataques de las garrapatas y a los nuches.
Pero veamos por qué Manizales se convirtió en la capital de la arriería de bueyes en Colombia. Hay que tener en cuenta su ubicación geográfica en la frontera sur de Antioquia, limitando con el Estado del Cauca, y el otro aspecto clave es que desde esta ciudad se construyeron tres caminos de herradura que pasando por el nevado del Ruiz la unían comercialmente con el Puerto de Honda y con la importante población de Ambalema.
En bueyes llevaron a Manizales piezas de enorme peso, como pianos, órganos, calderas, y cables de acero. Para el transporte de piezas descomunales se aparejaban los bueyes para cargarlos con las parihuelas y turegas, y para uno o varios bultos se empleaban el catre y el troque. Para ilustrar el uso de la parihuela (se utilizaban dos guaduas o palos redondos) basta recordar la llevada a Manizales de la estatua de Francisco José de Caldas desde Mariquita. La estatua estaba dividida en tres partes y cada pieza se transportó en parihuela con dos bueyes en cada extremo; hubo trechos tan malos que había que cambiar bueyes cada seis u ocho cuadras; en los pasos estrechos y con pronunciados canalones tomaban la parihuela los mismos arrieros. El encargado de transportar la estatua fue el famoso arriero, Francisco Antonio Echeverri, «Cotoño».
Las partidas de bueyes empezaron en pequeño, de 5 a 20, no todos cargados porque se dejaban algunos en pelo para la remuda, con el fin de ayudar a los animales cansados. Con el tiempo viajaron partidas hacia el Tolima, de 40 a 50 bueyes, y eran las más importantes las de Félix María Henao Ángel, las de, Justiniano Londoño, las de Juan Antonio Toro Uribe y las de los hermanos Félix, Diego, Tiberio y Emiliano Estrada Botero.
En 1870, con el camino de Aguacatal, empezó la verdadera arriería en Manizales, pues por esta vía se llegaba a Honda y se traía la mercancía de abarrote. Luego, cuando se desarrolló la economía cafetera, aumentó la exportación en forma inusitada y se multiplicaron las recuas. Por estas razones, hacia 1880 la ciudad tenía organizado un sistema de transporte distribuido así: para viajeros y su carga contaba con 152 mulas y caballos; 300 bueyes y mulas para el acarreo de víveres y materiales de construcción; 1.200 bueyes para el transporte de mercancías hacia puntos fuera del distrito.
Desde finales del siglo XIX, cuando Manizales se había convertido en la gran capital de la arriería, la preocupación de los dueños de recuas era que las guerras no les hicieran perder las mulas, los bueyes o la carga, por las comunes expropiaciones o por el reclutamiento de los arrieros para los ejércitos en contienda. Para evitar estos inconvenientes se utilizaron «pasaportes» como los siguientes:
Estados Unidos de Colombia
Estado de Antioquía
PASAPORTE
Se concede al señor Félix María Henao Ángel que sigue para Cartago en su bestia con dos peones y catorce bueyes. Las autoridades del tránsito no impedirán su marcha.
Manizales, octubre 26 de 1877.
El alcalde. Ramón Duque.
… … …
Departamento de Antioquía
Prefectura de la Provincia del Sur
Manizales, agosto 31 de 1902
PASAPORTE
Se concede franco y seguro al señor Manuel Henao para seguir a Honda, llevando veinte mulas de su propiedad. Las autoridades del tránsito, tanto civiles como militares, no le impedirán su marcha ni de ida, ni de regreso, por ser el interesado partidario del gobierno.
El Prefecto. Jesús A. Mejía.
Estos empresarios de la arriería lograron superar los difíciles obstáculos que impuso la guerra y desbrozaron el camino para otros muchos que surgieron después.
A principios de siglo XX, cuando la ciudad se había transformado en uno de los centros comerciales más activos de esta parte del país, fue tan importante el incremento del comercio de importación y exportación que se necesitaban diez mil bueyes para movilizar la carga de esta plaza a Honda y como la población no disponía de semejante cantidad de animales se empleaban recuas y arrieros de San Francisco (Chinchiná), Santa Rosa y Neira (Londoño, 1936, pág. 134). Si un buey cargaba de 120 a 140 kilos es posible calcular la masa de mercancías que movía la plaza de Manizales. Se debe tener en cuenta que si una partida de bueyes demoraba un mes en viaje redondo de Manizales a Mariquita, debía descansar entre dos y tres meses para reponerse de la dura travesía.
Este sistema de transporte permitió a las casas comerciales de Manizales enviar grandes caravanas de bueyes a Pereira y Cartago para traer el cacao del Valle del Cauca y llevarlo a Medellín y Rionegro, donde la enfermedad conocida como la «mancha del cacao» castigó los cultivos y disminuyó rotundamente la producción; también dominaba esta ciudad el comercio entre Honda y las minas de Marmato, desde cuando se dañó el camino a través del páramo de Herveo. La otra ruta monopolizada era el comercio de arriería con el Chocó, por la vía de Anserma.
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excelente relato
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